Fue apenas el amanecer del verano de 2021 cuando WINTER ETERNAL editó su álbum consagratorio, Land of Darkness. Tercer disco de la banda y primero junto a HELLS HEADBANGERS, Land of Darkness instaló definitivamente el nombre de WINTER ETERNAL en el mapa mundial del metal, con una síntesis absolutamente auténtica de melodismo y misticismo de cuño 1997.
Black metal melódico antes de que la expresión se desgastara, Soulreaper demostró que su corazón bombeaba sangre antigua, evocando tanto la escena sueca de los años noventa como la helénica. La banda se formó originalmente en Grecia y luego se trasladó a Escocia, pero en este disco encontró una voz propia, con carisma y personalidad de sobra. Por encima de todo, Land of Darkness se apoyaba en una composición sólida y una interpretación cargada de intensidad: black metal atemporal, capaz de convivir con aquellos viejos tomos sagrados del género sin limitarse a copiarlos.
Dos años después, WINTER ETERNAL regresa con su obra más ambiciosa hasta la fecha: Echoes of Primordial Gnosis. Aunque se reconoce de inmediato la misma identidad que dio forma al ya celebrado álbum anterior, este nuevo trabajo exhibe un uso más amplio de las dinámicas, especialmente a partir de instrumentos acústicos y de cuerda limpia, como el cello.
La interpretación mantiene su intensidad característica, pero adquiere mayor fuerza y espíritu analógico gracias a las baterías de sesión de V. Nuctemeron, conocido por su trabajo en Sacral Rage y Chainsaw. Ese aporte suma calidez y urgencia al ataque habitual de la banda.
Soulreaper, por su parte, ofrece una verdadera clase magistral de melodismo crepuscular y envolvente. Sus riffs golpean y absorben al comienzo, pero pronto se despliegan en capas de majestuosidad y caos que parecen responderse entre sí, demostrando que también puede haber complejidad dentro de una estructura aparentemente simple.
A esto se suman sus voces angustiadas y emotivas, junto con participaciones limpias de Alexandros, líder de Macabre Omen, y Hildr Valkyrie. Así termina de tomar forma el concepto general del álbum: invocar los espíritus de antiguos dioses y héroes legendarios de distintas culturas del mundo, rindiendo tributo a sus poderes eternos. Cada canción se concentra temáticamente en una de esas figuras.
Forma y contenido avanzan juntos en todo el disco, algo que también se refleja en el arte de tapa simbólico realizado por Mars Triumph.
$90.000,00
Precio final: $72.000,00
Fue apenas el amanecer del verano de 2021 cuando WINTER ETERNAL editó su álbum consagratorio, Land of Darkness. Tercer disco de la banda y primero junto a HELLS HEADBANGERS, Land of Darkness instaló definitivamente el nombre de WINTER ETERNAL en el mapa mundial del metal, con una síntesis absolutamente auténtica de melodismo y misticismo de cuño 1997.
Black metal melódico antes de que la expresión se desgastara, Soulreaper demostró que su corazón bombeaba sangre antigua, evocando tanto la escena sueca de los años noventa como la helénica. La banda se formó originalmente en Grecia y luego se trasladó a Escocia, pero en este disco encontró una voz propia, con carisma y personalidad de sobra. Por encima de todo, Land of Darkness se apoyaba en una composición sólida y una interpretación cargada de intensidad: black metal atemporal, capaz de convivir con aquellos viejos tomos sagrados del género sin limitarse a copiarlos.
Dos años después, WINTER ETERNAL regresa con su obra más ambiciosa hasta la fecha: Echoes of Primordial Gnosis. Aunque se reconoce de inmediato la misma identidad que dio forma al ya celebrado álbum anterior, este nuevo trabajo exhibe un uso más amplio de las dinámicas, especialmente a partir de instrumentos acústicos y de cuerda limpia, como el cello.
La interpretación mantiene su intensidad característica, pero adquiere mayor fuerza y espíritu analógico gracias a las baterías de sesión de V. Nuctemeron, conocido por su trabajo en Sacral Rage y Chainsaw. Ese aporte suma calidez y urgencia al ataque habitual de la banda.
Soulreaper, por su parte, ofrece una verdadera clase magistral de melodismo crepuscular y envolvente. Sus riffs golpean y absorben al comienzo, pero pronto se despliegan en capas de majestuosidad y caos que parecen responderse entre sí, demostrando que también puede haber complejidad dentro de una estructura aparentemente simple.
A esto se suman sus voces angustiadas y emotivas, junto con participaciones limpias de Alexandros, líder de Macabre Omen, y Hildr Valkyrie. Así termina de tomar forma el concepto general del álbum: invocar los espíritus de antiguos dioses y héroes legendarios de distintas culturas del mundo, rindiendo tributo a sus poderes eternos. Cada canción se concentra temáticamente en una de esas figuras.
Forma y contenido avanzan juntos en todo el disco, algo que también se refleja en el arte de tapa simbólico realizado por Mars Triumph.