Jenny Hollingworth, conocida principalmente por ser una mitad de Let’s Eat Grandma, da un paso al frente con Quicksand Heart, un debut de 10 temas que equilibra sensibilidad y determinación. Bajo el alias Jenny on Holiday, deja de lado el pop surrealista de la banda para meterse en una exploración más nítida y emocional sobre la alegría después de la pérdida, apoyándose en líneas de bajo con pulso punk, sintetizadores brillantes y la claridad cristalina de su voz.
Escrito durante los veranos tranquilos de Norwich y pulido en estudios de Londres junto a la productora Steph Marziano, el disco condensa su gusto por las letras directas y el pop inmediato y valiente: canciones pensadas tanto para ser gritadas en un festival como para acompañar en silencio el viaje de vuelta en el colectivo nocturno.
Anclado en la idea de un “quicksand heart” —frágil, imperfecto, pero lleno de sentimiento—, Hollingworth convierte la vulnerabilidad en impulso, tejiendo relatos que oscilan entre el dramatismo cinematográfico y las verdades sencillas. Es una obra que abraza la inmediatez del pop sin resignar complejidad emocional.
$81.250,00
Precio final: $65.000,00
Jenny Hollingworth, conocida principalmente por ser una mitad de Let’s Eat Grandma, da un paso al frente con Quicksand Heart, un debut de 10 temas que equilibra sensibilidad y determinación. Bajo el alias Jenny on Holiday, deja de lado el pop surrealista de la banda para meterse en una exploración más nítida y emocional sobre la alegría después de la pérdida, apoyándose en líneas de bajo con pulso punk, sintetizadores brillantes y la claridad cristalina de su voz.
Escrito durante los veranos tranquilos de Norwich y pulido en estudios de Londres junto a la productora Steph Marziano, el disco condensa su gusto por las letras directas y el pop inmediato y valiente: canciones pensadas tanto para ser gritadas en un festival como para acompañar en silencio el viaje de vuelta en el colectivo nocturno.
Anclado en la idea de un “quicksand heart” —frágil, imperfecto, pero lleno de sentimiento—, Hollingworth convierte la vulnerabilidad en impulso, tejiendo relatos que oscilan entre el dramatismo cinematográfico y las verdades sencillas. Es una obra que abraza la inmediatez del pop sin resignar complejidad emocional.