El segundo álbum “larga duración” de Green Day fue el ensayo perfecto para el asalto posterior de la banda al mainstream: tiene más variedad y más temazos directos a la yugular que lo que habían mostrado en lanzamientos previos. Con Tré Cool ya firmemente instalado en batería, la formación por fin quedó asentada, y resultó que Cool y Mike Dirnt eran una base rítmica ideal: el primero con un poco más de brillo y recursos que John Kiftmeyer, el segundo sosteniendo todo con ese pulso que no afloja.
Entre los dos meten varios cortes y “breaks” sin guitarras que después ayudarían a definir el sonido de la banda para mucha gente: cálido, sólido, siempre empujando el beat hacia adelante. En cuanto a Billie Joe Armstrong, su forma de cantar —mitad cachorrito simpático, mitad sarcasmo— y ese vaivén constante entre humor ácido y tristeza repentina están mejor que nunca, igual que sus riffs instantáneamente memorables. Y el “chug” con fuerza casi metalera que siempre alimentó lo mejor de Green Day tampoco falta: escuchá el riff de apertura de “Christie Road”.
El disco arranca con un golpe perfecto: “2000 Light Years Away” es el punto más alto de la era pre-sello mayor de la banda, con un estribillo tremendo y letras clásicas de anhelo. Quedó un poco tapado por la ola de éxito de Dookie, pero hay otro tema que no se hundió: “Welcome to Paradise”, también destacadísimo en aquel álbum, aparece acá en su versión original. Rob Cavallo después le dio un empujón más “radial” a la toma posterior, pero incluso acá es un placer: rápida, desbocada y, otra vez, con ese estribillo stop-start que te deja pidiendo otra vuelta.
Esta edición en vinilo está prensada en 180 gramos.
$123.750,00
Precio final: $99.000,00
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El segundo álbum “larga duración” de Green Day fue el ensayo perfecto para el asalto posterior de la banda al mainstream: tiene más variedad y más temazos directos a la yugular que lo que habían mostrado en lanzamientos previos. Con Tré Cool ya firmemente instalado en batería, la formación por fin quedó asentada, y resultó que Cool y Mike Dirnt eran una base rítmica ideal: el primero con un poco más de brillo y recursos que John Kiftmeyer, el segundo sosteniendo todo con ese pulso que no afloja.
Entre los dos meten varios cortes y “breaks” sin guitarras que después ayudarían a definir el sonido de la banda para mucha gente: cálido, sólido, siempre empujando el beat hacia adelante. En cuanto a Billie Joe Armstrong, su forma de cantar —mitad cachorrito simpático, mitad sarcasmo— y ese vaivén constante entre humor ácido y tristeza repentina están mejor que nunca, igual que sus riffs instantáneamente memorables. Y el “chug” con fuerza casi metalera que siempre alimentó lo mejor de Green Day tampoco falta: escuchá el riff de apertura de “Christie Road”.
El disco arranca con un golpe perfecto: “2000 Light Years Away” es el punto más alto de la era pre-sello mayor de la banda, con un estribillo tremendo y letras clásicas de anhelo. Quedó un poco tapado por la ola de éxito de Dookie, pero hay otro tema que no se hundió: “Welcome to Paradise”, también destacadísimo en aquel álbum, aparece acá en su versión original. Rob Cavallo después le dio un empujón más “radial” a la toma posterior, pero incluso acá es un placer: rápida, desbocada y, otra vez, con ese estribillo stop-start que te deja pidiendo otra vuelta.
Esta edición en vinilo está prensada en 180 gramos.