Morning Star encuentra a Këkht Aräkh llegando a una versión más verdadera y refinada de sí mismo. Grabado entre Berlín y Estocolmo, el álbum surge de un período de intenso crecimiento personal y artístico, mezclando pasajes agresivos de black metal con paisajes sonoros inmersivos y texturados que se sienten a la vez íntimos y vastos.

Desde sus orígenes en Mykolaiv, Ucrania, Dmitry —también conocido como Crying Orc—, único cerebro detrás del proyecto, buscó abrirse un camino propio dentro del black metal. Esa visión empezó a tomar forma con el EP debut Through the Branches to Eternity (2018) y con los discos Night & Love (2018) y Pale Swordsman (2021), estableciendo una tensión característica entre un black metal feroz y visceral, y baladas delicadas e introspectivas.

En Morning Star, esa dinámica alcanza una nueva profundidad. Creado en un momento de claridad artística, el disco explora una paleta emocional más cruda y personal, moldeada por el estrés, la ansiedad y largos períodos de bloqueo creativo, lo que le da una inmediatez y una vulnerabilidad poco comunes. Dmitry grabó casi todos los instrumentos por su cuenta, con baterías a cargo de Jonathan (Spira Me, Vanskapth, Olycka). Bladee aportó voces y coescribió la letra de “Eternal Martyr”, en una colaboración inesperada que revela una química muy natural.

VS-55 y Varg2™ suman samplers abstractos y un diseño textural sutil, aportándole a Morning Star su grano distintivo y su calidez analógica, mientras que James Ginzburg (Emptyset, Osmium) estuvo a cargo del mastering final, realzando la profundidad dinámica y la riqueza atmosférica del álbum.

Varios temas retoman material previo desde una perspectiva nueva. “Wänderer” y “Drömsång” fueron parcialmente regrabadas o completamente reimaginadas. Los pasajes intensos y arrastradores chocan con interludios austeros y contemplativos, dando forma a un paisaje tan visceral como inquietante. El aislamiento y el errar aparecen en “Wänderer”, la melancolía onírica en “Drömsång”, la lucha existencial en “Angest”, y las reflexiones sobre el tiempo y la transformación en “Three Winters Away”.

Con Morning Star, Këkht Aräkh sintetiza sus exploraciones pasadas con una nueva energía colaborativa, dando como resultado un disco que honra la tradición del black metal de los 90 mientras abraza la calidez lo-fi, las melodías melancólicas, la experimentación sonora y una franqueza emocional muy marcada. El resultado es una declaración profundamente personal: un álbum que es, al mismo tiempo, llegada y continuación de su recorrido artístico.

KEKHT ARAKH - Morning Star (LP)

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Morning Star encuentra a Këkht Aräkh llegando a una versión más verdadera y refinada de sí mismo. Grabado entre Berlín y Estocolmo, el álbum surge de un período de intenso crecimiento personal y artístico, mezclando pasajes agresivos de black metal con paisajes sonoros inmersivos y texturados que se sienten a la vez íntimos y vastos.

Desde sus orígenes en Mykolaiv, Ucrania, Dmitry —también conocido como Crying Orc—, único cerebro detrás del proyecto, buscó abrirse un camino propio dentro del black metal. Esa visión empezó a tomar forma con el EP debut Through the Branches to Eternity (2018) y con los discos Night & Love (2018) y Pale Swordsman (2021), estableciendo una tensión característica entre un black metal feroz y visceral, y baladas delicadas e introspectivas.

En Morning Star, esa dinámica alcanza una nueva profundidad. Creado en un momento de claridad artística, el disco explora una paleta emocional más cruda y personal, moldeada por el estrés, la ansiedad y largos períodos de bloqueo creativo, lo que le da una inmediatez y una vulnerabilidad poco comunes. Dmitry grabó casi todos los instrumentos por su cuenta, con baterías a cargo de Jonathan (Spira Me, Vanskapth, Olycka). Bladee aportó voces y coescribió la letra de “Eternal Martyr”, en una colaboración inesperada que revela una química muy natural.

VS-55 y Varg2™ suman samplers abstractos y un diseño textural sutil, aportándole a Morning Star su grano distintivo y su calidez analógica, mientras que James Ginzburg (Emptyset, Osmium) estuvo a cargo del mastering final, realzando la profundidad dinámica y la riqueza atmosférica del álbum.

Varios temas retoman material previo desde una perspectiva nueva. “Wänderer” y “Drömsång” fueron parcialmente regrabadas o completamente reimaginadas. Los pasajes intensos y arrastradores chocan con interludios austeros y contemplativos, dando forma a un paisaje tan visceral como inquietante. El aislamiento y el errar aparecen en “Wänderer”, la melancolía onírica en “Drömsång”, la lucha existencial en “Angest”, y las reflexiones sobre el tiempo y la transformación en “Three Winters Away”.

Con Morning Star, Këkht Aräkh sintetiza sus exploraciones pasadas con una nueva energía colaborativa, dando como resultado un disco que honra la tradición del black metal de los 90 mientras abraza la calidez lo-fi, las melodías melancólicas, la experimentación sonora y una franqueza emocional muy marcada. El resultado es una declaración profundamente personal: un álbum que es, al mismo tiempo, llegada y continuación de su recorrido artístico.

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