In on the Kill Taker es un disco áspero, incómodo, casi abrasivo. Si los primeros trabajos de Fugazi tenían filo, acá el filo se oxida y raspa: guitarras que chirrían, silban y se desintegran, alejándose aún más del sonido de 13 Songs y Repeater.

Por momentos roza el ruido puro, especialmente en el cierre extendido de “23 Beats Off” y en la apertura caótica de “Walken’s Syndrome”. El bajo de Joe Lally y la batería de Brendan Canty funcionan como guía rítmica, empujados hacia atrás en la mezcla —sin desaparecer— para dejar que las guitarras de Ian MacKaye y Guy Picciotto dominen con una corrosión casi deliberada.

Es probablemente el álbum menos “amigable” del grupo de principio a fin, pero cada tema guarda virtudes propias, incluso si no son evidentes a primera escucha. “Facet Squared” y “Public Witness Program” abren con furia; luego el disco alterna entre pasajes minimalistas y estallidos de agresión. La secuencia está inteligentemente construida: el instrumental “Sweet and Low” (con Lally en primer plano) ofrece respiro tras el agotador clímax de “23 Beats Off”.

“Cassavetes” y “Walken’s Syndrome” muestran a Picciotto en su faceta más combativa y referencial, mientras que hacia el final aparecen dos grandes momentos: “Instrument” (MacKaye) y “Last Chance for a Slow Dance” (Picciotto). No es el punto más accesible de Fugazi, pero sí uno de los más audaces y, para quien entra en su lógica, profundamente gratificante.

FUGAZI - In On The Killtaker (LP)

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In on the Kill Taker es un disco áspero, incómodo, casi abrasivo. Si los primeros trabajos de Fugazi tenían filo, acá el filo se oxida y raspa: guitarras que chirrían, silban y se desintegran, alejándose aún más del sonido de 13 Songs y Repeater.

Por momentos roza el ruido puro, especialmente en el cierre extendido de “23 Beats Off” y en la apertura caótica de “Walken’s Syndrome”. El bajo de Joe Lally y la batería de Brendan Canty funcionan como guía rítmica, empujados hacia atrás en la mezcla —sin desaparecer— para dejar que las guitarras de Ian MacKaye y Guy Picciotto dominen con una corrosión casi deliberada.

Es probablemente el álbum menos “amigable” del grupo de principio a fin, pero cada tema guarda virtudes propias, incluso si no son evidentes a primera escucha. “Facet Squared” y “Public Witness Program” abren con furia; luego el disco alterna entre pasajes minimalistas y estallidos de agresión. La secuencia está inteligentemente construida: el instrumental “Sweet and Low” (con Lally en primer plano) ofrece respiro tras el agotador clímax de “23 Beats Off”.

“Cassavetes” y “Walken’s Syndrome” muestran a Picciotto en su faceta más combativa y referencial, mientras que hacia el final aparecen dos grandes momentos: “Instrument” (MacKaye) y “Last Chance for a Slow Dance” (Picciotto). No es el punto más accesible de Fugazi, pero sí uno de los más audaces y, para quien entra en su lógica, profundamente gratificante.

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