I Know I’m Funny haha es, hasta el momento, la manifestación más lograda de la alquimia emocional y musical de Faye Webster.
Continuando el camino abierto por su aclamado Atlanta Millionaires Club (2019), editado por Secretly Canadian, el sonido de Webster bebe tanto del pop de cantautora con lap steel de los años 70 y del country melancólico, como de las personalidades audaces de la escena de rap y R&B de su ciudad, Atlanta.
El álbum comenzó a tomar forma con la balada conmovedora “In a Good Way”, resumida en una de esas líneas simples pero memorables que definen el estilo de Webster: “You make me want to cry in a good way”. La canción tiene una simplicidad hipnótica, con una melodía y un arreglo que parecen haber existido desde siempre.
Una sensación de alivio atraviesa el pop neo-psicodélico de “Cheers”, donde Webster experimenta con un sonido de guitarra saturado. También colaboró en “Overslept” con la artista japonesa Mei Ehara, a quien Webster considera una de las mayores influencias en su música reciente.
La obra de Webster está llena de personalidad. Muchas de sus canciones incorporan fragmentos de talk-singing al estilo de los girl groups, que aportan un matiz particular a sus relatos poco convencionales.
La propia Webster afirma que se encuentra en un momento de crecimiento artístico, empujándose a sí misma a aprender más y a mostrarse más vulnerable. “El crecimiento es muy importante para mí”, dice. “Espero que la gente se relacione con mis canciones, que no solo digan ‘es un buen disco’, sino ‘esto me hace sentir algo, me hace pensar diferente, me hace cuestionar cosas’. Hace unos años me dije que iba a ser más honesta al escribir canciones. La honestidad es el mejor camino en la música. Si tengo una voz y la gente me escucha, no voy a desperdiciarla”.
$86.250,00
Precio final: $69.000,00
I Know I’m Funny haha es, hasta el momento, la manifestación más lograda de la alquimia emocional y musical de Faye Webster.
Continuando el camino abierto por su aclamado Atlanta Millionaires Club (2019), editado por Secretly Canadian, el sonido de Webster bebe tanto del pop de cantautora con lap steel de los años 70 y del country melancólico, como de las personalidades audaces de la escena de rap y R&B de su ciudad, Atlanta.
El álbum comenzó a tomar forma con la balada conmovedora “In a Good Way”, resumida en una de esas líneas simples pero memorables que definen el estilo de Webster: “You make me want to cry in a good way”. La canción tiene una simplicidad hipnótica, con una melodía y un arreglo que parecen haber existido desde siempre.
Una sensación de alivio atraviesa el pop neo-psicodélico de “Cheers”, donde Webster experimenta con un sonido de guitarra saturado. También colaboró en “Overslept” con la artista japonesa Mei Ehara, a quien Webster considera una de las mayores influencias en su música reciente.
La obra de Webster está llena de personalidad. Muchas de sus canciones incorporan fragmentos de talk-singing al estilo de los girl groups, que aportan un matiz particular a sus relatos poco convencionales.
La propia Webster afirma que se encuentra en un momento de crecimiento artístico, empujándose a sí misma a aprender más y a mostrarse más vulnerable. “El crecimiento es muy importante para mí”, dice. “Espero que la gente se relacione con mis canciones, que no solo digan ‘es un buen disco’, sino ‘esto me hace sentir algo, me hace pensar diferente, me hace cuestionar cosas’. Hace unos años me dije que iba a ser más honesta al escribir canciones. La honestidad es el mejor camino en la música. Si tengo una voz y la gente me escucha, no voy a desperdiciarla”.