Modern Mirror, el tercer álbum de Drab Majesty, es un viaje de autorreflexión, nostalgia, amor, belleza y desamor contado a lo largo de ocho himnos de synth pop tan adictivos como emotivos: una historia en apariencia clásica, narrada sin parpadear a través del marco del mundo moderno.

Los elementos de la tragedia clásica pesan con fuerza en el reflejo de Modern Mirror, en canciones como “The Other Side”, que exhiben un sonido fundamentalmente enérgico, luminoso y esperanzado. Fusionando la estética sonora de predecesores como New Order y The Cure con referencias prudentes a la mitología griega y la ciencia ficción contemporánea, Drab Majesty dio forma a un híbrido de melancolía onírica, capturado para un momento futuro.

El primer simple, “Ellipsis”, aborda de manera romántica la idea distorsionada del cortejo a través de la tecnología moderna, en un mundo que todavía no terminó de adaptarse. En “Long Division”, la guitarra resonante de Deb cae en cascada alrededor del estribillo compartido con Jasamine White-Gluz, voz de No Joy, advirtiéndonos con nostalgia sobre la vanidad y la obsesión con uno mismo. Incluso cuando en “Oxytocin” asoma cierta esperanza de un amor eterno —un tema brillante y estoico cantado por Mona D.—, el disco recuerda con firmeza lo fugaz de nuestra existencia.

Producido por Josh Eustis (Telefon Tel Aviv), con participaciones de Jasamine White-Gluz (No Joy) y Justin Meldal-Johnson (NIN, Beck, M83, Air).

DRAB MAJESTY - Modern Mirror (LP)

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Precio final: $62.000,00

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Modern Mirror, el tercer álbum de Drab Majesty, es un viaje de autorreflexión, nostalgia, amor, belleza y desamor contado a lo largo de ocho himnos de synth pop tan adictivos como emotivos: una historia en apariencia clásica, narrada sin parpadear a través del marco del mundo moderno.

Los elementos de la tragedia clásica pesan con fuerza en el reflejo de Modern Mirror, en canciones como “The Other Side”, que exhiben un sonido fundamentalmente enérgico, luminoso y esperanzado. Fusionando la estética sonora de predecesores como New Order y The Cure con referencias prudentes a la mitología griega y la ciencia ficción contemporánea, Drab Majesty dio forma a un híbrido de melancolía onírica, capturado para un momento futuro.

El primer simple, “Ellipsis”, aborda de manera romántica la idea distorsionada del cortejo a través de la tecnología moderna, en un mundo que todavía no terminó de adaptarse. En “Long Division”, la guitarra resonante de Deb cae en cascada alrededor del estribillo compartido con Jasamine White-Gluz, voz de No Joy, advirtiéndonos con nostalgia sobre la vanidad y la obsesión con uno mismo. Incluso cuando en “Oxytocin” asoma cierta esperanza de un amor eterno —un tema brillante y estoico cantado por Mona D.—, el disco recuerda con firmeza lo fugaz de nuestra existencia.

Producido por Josh Eustis (Telefon Tel Aviv), con participaciones de Jasamine White-Gluz (No Joy) y Justin Meldal-Johnson (NIN, Beck, M83, Air).

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